sábado, 17 de septiembre de 2011

ELIPSE (APLICACIONES DE LA ELIPSE)







No extraña a nadie el hecho de que las matemáticas tengan una aplicación directa en Arquitectura. Todos nos podemos imaginar que, antes de poner manos en la obra, el arquitecto tiene que comprobar que la estructura que quiere construir es realizable, teniendo en cuenta la resistencia de los materiales que empleará, las cargas que éstos tienen que soportar y, quizás también el coste económico. Sin embargo, pareciera que esta aplicación se reduce sólo al cálculo de estabilidades, de tensiones, resistencia de materiales, etcétera, pero de ninguna forma al diseño del objeto arquitectónico mismo. Pensamos, y es bien cierto, que con respecto a la creación artística el arquitecto aparte de su mesa de trabajo las Matemáticas y deja volar la imaginación en la búsqueda de la forma deseada. Pues bien, esto no es exactamente así. Lo que quizás resulte desconocido es que las matemáticas pueden ayudar, y de hecho lo hacen, si no en el mismo momento mágico de la creación artística, si en el inmediatamente posterior. “Toda creación arquitectónica es Geometría” es una máxima que se puede encontrar en los tratados de Geometría Descriptiva. Desde siempre los arquitectónicos han aprovechado superficies que pueden calificarse de clásicas, y las han combinado acertadamente. En nuestros días, una nueva teoría, las de las superficies de Bézier y sus generalizaciones, engendrada a principios de la década de los sesenta en varias empresas automovilísticas y de construcción aeronáutica, ayuda al arquitecto a diseñar superficies de manera arbitraria, con sencillez y elegancia.

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